miércoles, 2 de noviembre de 2011

'T�midos an�nimos', desternillarse sintiendo verg�enza ajena

T�midos an�nimos

Esta tarde se estrena ‘T�midos an�nimos’ (‘Les �motifs anonymes’, 2010), de Jean-Pierre Am�ris. Beno�t Poelvoorde e Isabelle Carr� interpretan a dos personas extremadamente t�midas que, por causa de su incapacidad para los intercambios sociales, no han tenido relaciones amorosas serias o duraderas y se encuentran muy solas, a pesar de sus avanzadas edades. El destino ha tenido a bien juntarlos, as� que, cuando ella pierde el trabajo y solicita un nuevo empleo como chocolatera en la f�brica de �l, la conexi�n es inmediata. Completan el reparto Lorella Cravotta, Lise Lam�trie, Swann Arlaud, Pierre Niney, St�phan Wojtowicz y Jacques Boudet.

Rodada en Par�s y Lyon, esta coproducci�n franco-belga se ajusta a la imagen que tenemos del cine franc�s, principalmente acu�ado por Jean-Pierre Jeunet. Esto se aprecia en su banda sonora, en los colores vivos y contrastados, en las localizaciones y en el comportamiento inocente y encantador, casi infantil, de sus protagonistas, que encandil� a medio mundo en la pel�cula ‘Am�lie’.

En una �poca en la que los intentos de sacar del hast�o a la comedia rom�ntica resultan en pel�culas fr�as y vac�as, aprecio encontrarme con una can�nica propuesta del g�nero. Aqu�, los personajes no tienen dudas sobre sus sentimientos o sobre su opini�n acerca del asunto amoroso. Sin embargo, se enfrentan a un conflicto que impide que est�n juntos, un conflicto que viene del interior de ellos mismos, de sus personalidades, sus miedos y sus defectos. Aunque entiendo la postura de muchos espectadores, que preferir�n lo primero, por mi parte, si no hay m�s remedio que elegir, declino dejarme engatusar por f�rmulas originales ?que, al final, no suelen serlo tanto?, si a cambio me llevo unas risas y algo de sentimiento. Es decir: que me quedo con lo de siempre, bien hecho, antes que con un experimento fallido por dar con algo nuevo ?no critico que se ensaye, s� que es fundamental, pero preferir�a esperar a que se acierte, que ir viendo los resultados de tanta prueba y error?.

T�midos an�nimos

Verg�enza ajena

Ambos personajes est�n retratados con mucho acierto y se consigue de ellos que den mucho juego en todas las situaciones. Las soberbias interpretaciones hacen que se comprenda sin problema su particular tesitura, a pesar de que se plantea en un grado bastante extremo, que pocos espectadores compartir�n, pero que har� recordar a muchos, en su particular medida, instantes vividos de azoramiento semejante y consecuencias a�n m�s catastr�ficas. Entre Ang�lique y Jean-Ren� se aprecia la qu�mica necesaria para percibir sus sentimientos y anhelar la feliz consecuci�n de su idilio. Un protagonista con un f�sico tan alejado del ideal de gal�n rom�ntico y que despierte los mismos sentimientos solo puede lograrse gracias a una excelente actuaci�n.

La etiqueta de comedia rom�ntica le encaja tan bien que incluso esa faceta que muchas veces se olvida en las producciones de este g�nero, y que deber�a aportar la mitad del inter�s de la pel�cula, est� presente con creces. Me refiero al humor, obviamente. La vis c�mica del belga Poelvoorde se pone al servicio de varios momentos en los que la verg�enza ajena es desbordante. Sin llegar a los niveles de un ‘Mr. Bean’, nos encontramos a un personaje algo cercano a ese negado para la interacci�n humana. A situaciones que hemos visto ya en numerosas comedias anteriores, como la necesidad de compartir habitaci�n de hotel, se les saca una punta nueva, llev�ndolas a cotas de incomodidad contagiosa no alcanzadas hasta ahora.

T�midos an�nimos

Compuesta por una escasa cantidad de secuencias, cada una de ellas de considerable duraci�n, la pel�cula dura apenas ochenta minutos. El desarrollo de la historia no queda precipitado ni cojo, pero el breve metraje se justifica en que, dejando aparte la cuesti�n de la f�brica y del misterioso chocolatero ermita�o, la pel�cula se centra �nicamente en la f�bula de los enamorados principales, sin dar cabida a subtramas que ata�an a los personajes secundarios. No es necesario, pues el film se sostiene con lo poco que presenta, pero s� podr�a haber aportado mostrar los amores o desamores de la madre o de alguno de los compa�eros de trabajo.

Conclusi�n: es necesario dejarse llevar

Es esta una pel�cula muy peque�a, tanto de duraci�n como de intenciones y profundidad, pero todo lo que tiene de m�nima lo tiene de emotiva y efectiva. Efectiva para quien sepa dejarse llevar o, m�s bien, permitirse entrar en la historia. Si nos sentimos por encima de las emociones tontorronas y del humor facil�n, permaneceremos impasibles y aburridos ante ella. Pero no estamos ante una pel�cula para disfrutar intelectualmente, gozando cada giro, sorpresa o aportaci�n. Es una propuesta para saborear de forma emocional. La sensualidad del chocolate completa un conjunto tan pl�stico y embriagador ?pero no empalagoso? que, para los amantes del cine con aire m�gico, no pondr� dif�cil dejarse arrastrar. Por algo se ha convertido en la comedia del a�o en Francia, donde ha recaudado ocho millones de euros tras ser vista por un mill�n de espectadores. Si olvidamos, por un d�a, el cinismo en casa y la amargura la dejamos para el chocolate, ‘T�midos an�nimos’ puede ser un bomb�n.

Mi puntuaci�n:

3



Source: http://www.blogdecine.com/criticas/timidos-anonimos-desternillarse-sintiendo-verguenza-ajena

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